Consejos para conservar las papas
Las papas son un alimento básico en muchas cocinas, pero pueden germinar o pudrirse si no se almacenan adecuadamente. Cuando las condiciones no son correctas, aparecen brotes, arrugas o manchas que afectan su calidad y sabor. Para conservarlas más tiempo, es importante elegirlas bien al comprarlas: deben ser firmes, sin golpes, manchas verdes ni brotes visibles. No se deben lavar antes de guardarlas, ya que la humedad acelera su deterioro. Lo ideal es mantenerlas en un lugar fresco, seco y oscuro, con temperatura entre 7 y 10 °C. La luz y el calor estimulan la germinación y provocan la aparición de solanina, una sustancia tóxica que da sabor amargo. Además, no deben almacenarse junto a frutas como manzanas, plátanos o cebollas, que liberan etileno y aceleran su brotación natural. Así, se prolonga su tiempo de conservación y se evita que pierdan frescura y valor nutritivo.
Trucos caseros y mantenimiento
Para que puedas conservar tus papas de la mejor, conviene guardarlas en recipientes ventilados como cajas de madera, bolsas de papel o canastas de mimbre, evitando los plásticos o envases cerrados que retienen humedad. Un truco casero útil es colocar una manzana entre las papas, ya que puede absorber parte de la humedad y retrasar la germinación si hay buena ventilación. También es recomendable revisar las papas con frecuencia y retirar las que presenten moho, brotes o pudrición, para impedir que afecten al resto. Otra sugerencia práctica es mantenerlas alejadas de fuentes de calor o luz directa. Con estos cuidados sencillos, las papas se conservan frescas, firmes y con su sabor natural durante varias semanas, lo que permite aprovechar al máximo su valor alimenticio y reducir el desperdicio de comida en casa.
